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Koons lleva al Pompidou su arte alegre y feroz, “kitsch”, pop y pornográfico

Koons lleva al Pompidou su arte alegre y feroz, “kitsch”, pop y pornográfico

Rafael J Flores A – Miércoles, 26 de Noviembre de 2014 – Publicado en: Arte & Entretenimiento

Una visión del mundo feroz y alegre a la vez, minimalista, pop, “naif”, “kitsch”, neoclásica y pornográfica… la primera retrospectiva europea dedicada a Jeff Koons, que mañana abre sus puertas al público en el Centro Pompidou, garantiza emociones impactantes y diversas.

Ni siquiera podrán quedar indemnes ante su visión los detractores de este excorredor de Bolsa estadounidense de 59 años, que en noviembre de 2013 subastó en 58 millones de dólares (46,7 millones de euros) uno de sus monumentales “Balloon dog” de acero, de color naranja, y se convirtió en el artista vivo más caro del mercado.

En París expone un centenar de piezas creadas al frente de un taller en el que hoy trabajan 150 personas.

La lista incluye uno de esos gigantescos y candorosos perritos de apariencia hinchable, aquí color magenta, junto a varias creaciones de la misma serie a la que pertenece, “Celebration” (1994-2000).

La retrospectiva más completa organizada sobre Koons a este lado del océano llega a París procedente del Whitney Museum de Nueva York, donde se inauguró el pasado junio, y con algunas variantes viajará la próxima primavera al norte de España, para exponerse en el Guggenheim de Bilbao.

Las tres etapas serán diferentes, porque “cada exposición se reinventa en función del lugar que la recibe”, comentó a Efe el comisario de la muestra y director del Museo de Arte Moderno del Pompidou, Bernard Blistène.

En Nueva York estuvo en un espacio cerrado, en París es un espacio abierto -limitado por las enormes cristaleras de la sexta planta del Pompidou, mientras que en Bilbao será un espacio monumental, el Guggenheim construido por el arquitecto Frank Gehry.

El Guggenheim posee además, recordó, dos obras de Koons, en particular un gigantesco “Puppy” floral de 12 metros de altura y 15 toneladas de peso, en forma de cachorro.

Desde su primeras etapa pop-minimalista, sus aspiradores con neónes y sus bronces de artículos deportivos, hasta las series “Antiquity” y “Gazing Ball” de los últimos años, fundidas en acero de colores muy vivos primero, blancas al final, inspiradas siempre en la antigüedad clásica, el recorrido es cronológico.

Las primeras series expuestas: “Inflatables”, “Pre-New”, “Luxury and Degradation, “Equilibrium”, “Banality” y “Celebration” dan paso a la polémica “Made in Heaven”, encerrada en una sala apta solo para mayores de 18 años, según previene un rótulo a la entrada.

Las seis piezas que contiene fueron creadas entre finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando Koons conoció, se enamoró, se casó y trabajó con la actriz porno húngara-italiana y exparlamentaria “Cicciolina”, madre de uno de sus ocho hijos.

“La pornografía -explica el comisario retomando el discurso del artista- está por todas partes, el mundo es pornográfico. Eso está claro. Hay que aceptarse, como dicen Koons, y mirar imágenes como estas aceptando uno mismo que, en realidad, nos interesan”.

Blistène precisa en este punto que Koons “intenta un poco olvidar” este período de su vida y de su arte, y que han desaparecido de la circulación gran número de las obras “violentas, duras, que fueron producidas entonces”.

“Solo retiene el cristal de Murano, la belleza del mármol blanco de Carrara” (para un doble busto de la pareja también en plena acción) y algunos cuadros que ilustran “los decorados insensatos del universo en el que vivía ‘Cicciolina’, y él cuando estaba enamorado de ella”.

Llegan, luego, en el Pompidou, las piezas de temática infantil, hechas “como regalos, signos”, enviados al hijo que tuvieron ambos, un famoso “Popeye” multicolor y enorme, y esa etapa intermedia bautizada “Easyfun-Ethereal”, cuando reencontró su vocabulario de objetos muy simples, como los elefantes y otras figuras hinchables.

Fuente: lavanguardia.com